Una pre-memoria: asi nos imaginamos este viaje antes de vivirlo.
Cinco de la tarde, martes. Diana sale del trabajo en Corrine y Ray con una sola mision: llegar a la casa, arreglarse, y estar lista para las seis. No hay tiempo para indecision. El outfit ya esta planeado, el maquillaje es rapido, el perfume es el de siempre. Ponte bonita, le dijo el. Aunque no lo necesitas, penso ella.
A las seis en punto, el Tesla sale de Chandler rumbo al oeste. Treinta y dos millas por la I-10 y la 101, con Bruno Mars sonando en las bocinas como calentamiento. El sol de abril todavia pega a 88 grados afuera, pero adentro del carro el AC y la musica crean su propio mundo.
La I-10 hacia el oeste es un rio de luces rojas, pero hoy no importa. Hay tiempo. Bruno no sube al escenario hasta las ocho y media, y los teloneros se encargan de calentar a sesenta mil personas antes de que llegue el. El trafico de martes mezclado con el trafico del concierto agrega unos minutos, pero a las seis y cuarenta y algo ya se ve el estadio desde la autopista. State Farm Stadium. La casa de los Cardinals convertida esta noche en el escenario mas grande que Bruno Mars ha tenido en Arizona.
Estacionamiento pre-comprado. Treinta dolares, sin efectivo, sin drama. El lote ya esta medio lleno pero el spot esta garantizado. Caminan hacia Westgate, el distrito de entretenimiento pegado al estadio, donde las luces de neon de los restaurantes compiten con el atardecer del desierto.
Salt Tacos y Tequila esta a reventar de gente con la misma idea: tacos rapidos y una bebida antes del show. Una margarita para ella, una cerveza para el, unos tacos de carne asada que desaparecen en cinco minutos. Lo suficiente para entrar con energia sin estar demasiado llenos. La cuenta se paga rapido. Hay un show que ver.
Adentro del estadio, la escala golpea. Esto no es un arena. Esto es un estadio de futbol americano con el techo cerrado, sesenta mil asientos, y el aire acondicionado a todo lo que da. El sonido rebota entre las paredes del domo mientras buscan su seccion.
Terrace 448. Nivel superior, filas nueve y diez. Lejos del escenario, si, pero las pantallas son del tamano de un edificio y la produccion de Bruno Mars no necesita que estes cerca para sentirla. Desde aqui arriba el estadio entero es el espectaculo.
Leon Thomas abre con su R&B suave, calentando a la multitud sin prisa. Despues sube DJ Pee .Wee -- Anderson .Paak detras de los platos, porque cuando eres parte de Silk Sonic, hasta tu nombre de DJ tiene peso. El ritmo sube. La energia crece. Las cervezas bajan. El estadio se llena poco a poco hasta que no queda un asiento vacio.
Las luces bajan. Sesenta mil telefonos se encienden. El estadio contiene la respiracion.
Y entonces empieza.
Acto I abre con "24K Magic" y el lugar explota. La energia retro-funk de "Finesse" y "Treasure" no da respiro, y "Cha Cha Cha" del album nuevo demuestra que Bruno Mars no vino a vivir del pasado. "Perm" cierra el primer acto con la banda tocando como si les pagaran por nota.
Acto II baja el ritmo pero sube la intensidad. "I Just Might" es la declaracion del album nuevo. "That's What I Like" hace que todo el estadio cante. "Versace on the Floor" es el momento en que Diana aprieta la mano de Matthias en la oscuridad, porque hay canciones que te llevan directo a la cama sin importar donde estes sentado.
Acto III es Bruno solo al piano. Un medley que pasa por "Nothin' on You", "Leave the Door Open", "Talking to the Moon" y "APT." sin pausa, como si fueran capitulos de la misma historia. "Die With A Smile" llena el estadio de voces. "When I Was Your Man" es el momento silencioso donde sesenta mil personas recuerdan a alguien. "It Will Rain" cierra el acto con el tipo de emocion que no se puede fabricar.
Acto IV es la descarga. "Locked Out of Heaven" tiene la energia de un estadio que sabe que el final se acerca. "Just the Way You Are" es para ella. Para todas las ellas. Para Diana, que vino en un martes despues del trabajo porque la musica importa y la persona a tu lado importa mas.
Y despues, silencio.
El encore. Una guitarra. Un ritmo que todo el planeta conoce.
"Uptown Funk."
El estadio se viene abajo.
Diez y cuarto de la noche. Las luces del estadio se encienden y sesenta mil personas buscan la salida al mismo tiempo. El truco es no apurarse. Dejen que los demas se peleen por el estacionamiento mientras ustedes caminan despacio por Westgate, todavia tarareando "Uptown Funk", todavia sintiendo el bajo en el pecho.
El Tesla espera en el lote. Treinta y dos millas de regreso a Chandler, esta vez con las calles mas vacias y el playlist del show en repeat. Llegan a casa antes de medianoche. Un martes cualquiera convertido en algo que van a recordar.
Mañana es miercoles. Mañana hay trabajo. Pero esta noche fue de Bruno Mars, y de ellos.
